El descafeinado es café normal al que se le ha retirado alrededor del 97 % de su cafeína antes del tueste. Es la misma especie, las mismas fincas y el mismo procesado.
Por qué tenía mala fama
Históricamente, por dos motivos.
El café verde era malo. Descafeinar cuesta dinero, así que los procesadores usaban lotes baratos: nadie iba a descafeinar un lote de competición.
El proceso era tosco. Los primeros métodos con disolventes arrancaban sabor junto con la cafeína, y el descafeinado se tostaba oscuro para tapar el destrozo.
Qué ha cambiado
Los procesos Swiss Water y de caña de azúcar/acetato de etilo retiran la cafeína con mucha menos pérdida de sabor, y los tostadores de especialidad mandan hoy a descafeinar café verde realmente bueno.
Un descafeinado trazable de origen único, con finca, variedad y altitud, ya es lo normal.
Las diferencias que quedan
La descafeinación altera el grano. Queda más poroso y de un verde algo más oscuro, y se tuesta más rápido y se dora antes, así que el color del tueste es una mala referencia.
En taza, un buen descafeinado se acerca mucho, pero suele quedar un poco menos complejo y algo más ligero de cuerpo.
Cómo prepararlo
El grano descafeinado es más quebradizo y muele algo más fino en el mismo ajuste. Además se extrae más rápido, así que empiece un punto más grueso de lo habitual y cuente con una extracción más corta.
La cafeína que queda
De 2 a 5 mg por taza, frente a los 80-150 de un café normal. No es cero.
Última revisión: 9 de agosto de 2026