El espresso tonic es una extracción de espresso vertida sobre tónica y hielo. Nació en las cafeterías de especialidad escandinavas hacia 2007 y hoy está en cartas de medio mundo.
Por qué funciona
El amargor de la quinina y la acidez cítrica de la tónica se suman a la acidez propia del café en lugar de pelearse con ella. La carbonatación arrastra los aromas hacia la superficie, así que la bebida huele intensamente al café que lleva.
Va mejor con cafés brillantes y afrutados, de tueste claro: un etíope lavado o un keniano. Un espresso oscuro y achocolatado choca de frente.
Cómo prepararlo
Llene un vaso alto de hielo. Añada de 150 a 200 ml de tónica bien fría. Extraiga un espresso simple o doble y viértalo despacio sobre el dorso de una cuchara para que quede en capas.
Sírvalo sin remover, con las capas a la vista, y deje que sea quien lo bebe quien lo mezcle.
Enfríe el espresso si puede: verter espresso caliente sobre el hielo lo derrite y aguan la bebida.
Variantes
Una rodaja de naranja o de pomelo es habitual. Algunas cafeterías usan tónicas aromatizadas; la mayoría, no.
Dónde se estropea
Con demasiada tónica sabe a tónica. Apunte a una proporción de 1:4 de espresso y tónica, y ajuste desde ahí.