Casi todas las superautomáticas y muchas cafeteras espresso admiten un cartucho filtrante en el depósito.
Qué hacen
Reducen la dureza por intercambio iónico, así que queda menos calcio disponible para formar cal.
Eliminan el cloro y mejoran el sabor.
Algunos añaden además pequeñas cantidades de magnesio.
¿Funcionan?
Razonablemente, dentro de un límite. Están dimensionados para un par de meses de uso doméstico y su capacidad es finita.
Un filtro que se deja pasada su vida útil no hace nada, y puede ser peor que nada porque se convierte en un foco de biopelícula.
Los costes
Son propietarios y caros. Los fabricantes los tarifican en consecuencia, y a lo largo de la vida de la máquina los cartuchos pueden costar tanto como la máquina.
Las alternativas
Una jarra filtrante y llenar el depósito con ella. Cartuchos más baratos, y sirve también para el té y para cocinar.
Agua embotellada con una mineralización adecuada: poco bicarbonato y dureza moderada.
Agua de receta: agua destilada o de ósmosis más un sobre mineral medido. Precisa, y la que mejor sabe.
Lo único que no hay que hacer
Agua destilada o de ósmosis a secas. Da un café plano y hueco, y en algunas máquinas interfiere con los sensores de nivel, que funcionan por conductividad.
Si usa el filtro de serie
Ajuste la dureza en el menú de la máquina para que el contador de descalcificación quede bien calibrado.
Cámbielo según calendario y quítelo antes de descalcificar: el descalcificante lo destruye.
La conclusión
Hágalo como quiera, pero hágalo. La cal es lo que mata las máquinas.
Última revisión: 9 de agosto de 2026