Sí, directa de la nevera, y el motivo es el tiempo disponible más que la temperatura en sí.
La ventana de aireación
La leche deja de admitir aire alrededor de los 37 °C. A partir de ahí, por mucho que estire no añadirá espuma: solo estará calentando.
Empezar en frío, a 4 °C, le da un recorrido largo hasta ese punto. Empezar a temperatura ambiente le deja unos segundos, que no bastan para colocar la lanza de vapor, juzgar el sonido y estirar con intención.
Qué significa en la práctica
Leche de la nevera, usada al momento.
Una jarra de leche fría ayuda por lo mismo. Hay quien la guarda en la nevera; enjuagarla con agua fría ya sirve.
Nunca precaliente la leche. Es un impulso frecuente y elimina por completo su tiempo de trabajo.
Leche que lleva rato fuera
Una leche que lleva veinte minutos sobre la encimera espuma bastante peor que esa misma leche recién sacada de la nevera. Sirva lo que necesite y devuelva la botella.
Leche ya vaporizada
No se puede volver a vaporizar de forma útil, esté fría o no. Las proteínas ya han hecho su trabajo.
El error asociado
Colocar la lanza de vapor y abrir después el vapor desperdicia la ventana. Ponga primero la punta justo debajo de la superficie y abra luego la válvula: los primeros segundos son los que cuentan.
Última revisión: 9 de agosto de 2026