Los dos materiales funcionan bien, y la elección importa menos que la geometría y la alineación de las muelas.
Acero
El acero templado es la norma en los molinillos de espresso y en casi todos los molinillos manuales. Es resistente, tolera alguna piedra ocasional sin romperse y admite geometrías más afiladas y complejas.
Pierde filo antes que la cerámica: de 250 a 500 kg de café en un juego doméstico, que para casi cualquier casa es una década.
Cerámica
Más dura que el acero y bastante más resistente al desgaste, así que conserva el filo mucho más tiempo. Por eso aparece en las cafeteras superautomáticas, donde las muelas son difíciles de cambiar y se espera que duren lo que la máquina.
El inconveniente es la fragilidad. Una piedra que el acero encajaría sin problema puede desconchar la cerámica, y una muela desconchada hay que cambiarla.
La cerámica también trabaja más fría, lo que importa en uso profesional y rara vez en casa.
Qué decide de verdad la calidad de la molienda
La geometría: el patrón de corte, y si está pensado para espresso o para filtro.
La alineación: lo paralelas que estén las dos muelas. Un juego caro mal alineado rinde peor que uno barato bien alineado.
El tamaño: las muelas grandes cortan más por vuelta y en general de forma más uniforme.
El material queda muy por debajo de esos tres factores. No elija un molinillo por eso.
Última revisión: 9 de agosto de 2026