Las cafeteras superautomáticas salen de fábrica con dosis conservadoras, y casi todas tienen más margen del que sus dueños usan.
Suba la dosis
Casi todas las máquinas tienen un ajuste de intensidad, muchas veces con iconos de grano o una escala numerada. Ese ajuste cambia cuánto café se muele.
De fábrica suele venir en el punto medio. Súbalo al máximo y pruebe.
Muchas máquinas topan la dosis en 9 u 11 g, que es realmente poca. Eso es un límite del aparato.
Muela más fino
Hay un ajuste de molienda, normalmente una rueda dentro de la tolva.
Muévalo solo con el molinillo en marcha, o puede dañar las muelas. El manual lo dice y la gente se lo salta.
Avance un paso cada vez y prepare varias bebidas antes de juzgar: la máquina todavía guarda café molido con el ajuste anterior.
Baje el volumen
Si el tamaño de taza está en 60 ml para un espresso, la extracción se está alargando. Póngalo en 30 o 40 ml.
Muchas máquinas permiten programarlo manteniendo pulsado el botón.
Limpie el grupo de café
Un grupo de café cargado de aceites viejos extrae mal. Si es extraíble, enjuáguelo con agua tibia una vez por semana y déjelo secar.
Si va sellado, ejecute el ciclo de pastilla de limpieza como indique el fabricante.
Revise el grano
Los tuestes oscuros y aceitosos atascan mucho los molinillos y los conductos de las superautomáticas. Un tueste medio más seco dosifica con más regularidad.
Un grano viejo da café flojo hagas lo que hagas con los ajustes.
El techo
Una superautomática no va a sacar un espresso 1:2 a partir de 18 g. Conviene saber dónde está el límite.
Última revisión: 9 de agosto de 2026