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¿Cómo se cata bien un café?

Sorba con aire, pruebe a varias temperaturas y compare en paralelo. Casi todo lo que percibe es olfato, no gusto.

Catar es una habilidad y mejora rápido con unos pocos hábitos.

Sorba con ruido

Con fuerza y desde una cuchara. Suena absurdo y funciona: el sorbido pulveriza el café por todo el paladar y arrastra aire, que lleva los aromas volátiles hasta los receptores olfativos que hay detrás de la nariz.

Casi todo lo que percibe como sabor es olor que llega por esa vía. Beber en silencio se salta buena parte.

Pruébelo mientras se enfría

El café cambia enormemente entre los 70 °C y la temperatura ambiente. La acidez se hace más presente al enfriarse, el dulzor se desarrolla y aparecen defectos que el calor tapaba.

Los protocolos profesionales de cata exigen evaluar en todo ese rango. Un café que sabe plano caliente y estupendo templado es un resultado frecuente y muy informativo.

Compare en paralelo

Los juicios absolutos son difíciles; los comparativos, fáciles. Prepare dos cafés igual y pruébelos uno contra otro: diferencias que nunca habría sabido nombrar por separado se vuelven evidentes.

Busque estructura, no adjetivos

En vez de buscar «grosella negra», empiece por esto:

  • Acidez: ¿cuánta, y de qué tipo?
  • Cuerpo: ¿cuánto pesa?
  • Dulzor: ¿cuánto hay?
  • Final: ¿largo o corto, limpio o seco?

Esos cuatro se aprenden. Los descriptores de fruta concretos llegan después, si es que llegan.

Anótelo

Tres palabras por café. En un mes verá sus propios patrones.

Última revisión: 9 de agosto de 2026