El lavado tradicional fermenta entre 12 y 72 horas. La fermentación prolongada va mucho más lejos — de 48 horas a una semana o más —, normalmente con la temperatura y el pH vigilados de principio a fin.
Qué consigue
Una fermentación más larga genera más compuestos de origen microbiano y desplaza el perfil hacia la fruta intensa, el vino y a veces notas que recuerdan a un destilado.
En su mejor versión da tazas realmente notables y con personalidad.
El riesgo
La distancia entre intenso y echado a perder es mínima. Un café sobrefermentado sabe agrio, alcohólico y avinagrado: no es complejo, está mal.
Como el proceso es largo, el error se acumula. Un tanque que va unos grados de más durante un día produce un café distinto del previsto, y no hay vuelta atrás.
Qué separa lo bueno de lo malo
La medición. Los productores que hacen bien la fermentación prolongada vigilan de forma continua la temperatura, el pH y a veces los grados Brix, y paran según los datos, no según el reloj.
Ese equipo y esa experiencia son la razón de que estos lotes cuesten lo que cuestan.
El debate
El mismo que con la fermentación anaerobia y la cofermentación: ¿el proceso revela el café o lo sustituye? La fermentación prolongada queda en medio: usa solo lo que ya hay en el fruto, y puede tapar el origen por completo.
Cómo prepararlo
Filtro, tueste muy claro, cafetera limpia.