La inoculación con levaduras consiste en añadir una cepa seleccionada al tanque de fermentación en lugar de confiar en los microbios que haya sobre la fruta.
La técnica viene directamente de la enología, donde la fermentación inoculada es el estándar desde hace décadas.
Por qué lo hacen los productores
Control. La fermentación espontánea depende de los microbios del ambiente, de la temperatura y de la suerte. Una cepa conocida en una cantidad conocida da un resultado repetible, y para un productor que vende calidad eso vale mucho.
Dirección. Cada cepa produce compuestos distintos. Unas empujan hacia la fruta tropical, otras hacia notas florales o sabrosas. El productor puede apuntar a un perfil en vez de descubrirlo.
Menos defectos. Un cultivo inoculado y vigoroso desplaza a los organismos que provocan sabores extraños.
La taza
Limpia y a menudo de sabor intenso, en la dirección que haya elegido el productor. Menos imprevisible que una fermentación anaeróbica espontánea y, por lo general, menos rara.
El debate
La pregunta de siempre en toda innovación de proceso: ¿en qué momento el proceso deja de revelar el café y empieza a sustituirlo?
Para la mayoría, la inoculación cae del lado aceptable: dirige una fermentación natural, no añade sabor. La cofermentación con fruta o especias añadidas es donde casi todo el sector traza la raya, y ni siquiera ahí hay acuerdo.
Cómo prepararlo
Filtro, tueste claro, cafetera limpia. Estos lotes suelen tostarse muy claros.