Tamizar separa el café molido por tamaño: se descartan los finos y los trozos gruesos.
Qué consigue
Quitar los finos estrecha la distribución de partículas, que es justo lo que haría un molinillo mejor.
El resultado se nota: menos amargor, más claridad, más separación de sabores.
Quitar los trozos gruesos también ayuda, aunque los finos pesan más.
El material
Kruve y marcas similares fabrican tamices de café graduados, con mallas intercambiables.
Un colador de cocina sirve de forma aproximada. Los tamices de laboratorio sirven de verdad y cuestan más.
Lo que cuesta
Tiempo. Uno o dos minutos de agitado por preparación.
Café. Se descarta entre el 10 y el 25 % de lo molido. En un café bueno, eso es dinero.
Estática. Tamizar molienda fina la genera, y las partículas se pegan a todo.
Cuándo merece la pena
Al comparar molinillos, o para saber si su problema son los finos.
Con un café especial, de vez en cuando, cuando la mejora justifica el desperdicio.
En espresso, donde reduce la canalización — aunque también cambia bastante el caudal y obliga a reajustar la molienda.
Cuándo no
En el día a día. El tiempo y el desperdicio superan la ganancia para casi todo el mundo.
La lección de verdad
Tamice una vez, prepare por separado cada fracción y pruébelas. La taza hecha solo con finos es áspera y amarga; la hecha solo con los trozos gruesos es ácida y aguada.
Ese único experimento enseña más sobre extracción que cualquier lectura.
Última revisión: 9 de agosto de 2026