Si el presupuesto es fijo, dedique al menos la mitad al molinillo, y para espresso probablemente más.
Por qué
La uniformidad de la molienda determina la uniformidad de la extracción. Un molinillo que produce un abanico amplio de tamaños de partícula le da finos que se sobreextraen y pedruscos que se subextraen, en la misma taza.
Eso sabe áspero y ácido a la vez, y ningún ajuste de la máquina lo arregla.
Lo que le da un buen molinillo
Repetibilidad. El mismo ajuste da mañana la misma molienda.
Ajuste fino. El espresso necesita pasos pequeños; un molinillo con clics gruesos ni siquiera puede aterrizar en el punto correcto.
Poca retención, para que la dosis de hoy no venga mezclada con la de ayer.
Lo que le da una buena máquina
Estabilidad de temperatura y potencia de vapor. Ambas cosas importan, y ambas importan menos que la molienda.
Una máquina de entrada con una molienda excelente hace buen espresso. Una máquina magnífica con una molienda mala, no.
El reparto
Espresso: 50/50 como mínimo, y un 60/40 a favor del molinillo es defendible.
Solo filtro: la máquina importa todavía menos. Un molinillo manual y un V60 rinden más que una cafetera de filtro cara con café molido de bolsa.
La ruta de mejora
Compre el molinillo que quiere y la máquina que puede permitirse. Las máquinas son más fáciles de mejorar después, y un buen molinillo sirve para todos los métodos de preparación que tendrá en su vida.
La excepción
Si bebe con leche y su máquina no puede texturizarla, eso es una limitación real. La potencia de vapor es la única prestación de la máquina que merece prioridad.
Última revisión: 9 de agosto de 2026