Una máquina de intercambiador de calor tiene una sola caldera mantenida a temperatura de vapor — en torno a 120-130 °C — atravesada por un tubo que lleva agua fresca del depósito hasta el grupo.
El agua que pasa por ese tubo se calienta por el camino. Así obtiene, de una sola caldera, agua a temperatura de extracción y vapor al mismo tiempo.
La ventaja
Extraer y vaporizar a la vez, algo que una caldera única no puede hacer. Para quien prepara varias bebidas con leche, eso elimina la espera por completo.
Es más barata y más sencilla que una doble caldera, y calienta antes.
El compromiso: el purgado de enfriamiento
La temperatura de extracción no se controla directamente. El agua que se queda parada en el intercambiador entre extracciones sigue absorbiendo calor, así que la primera que sale está demasiado caliente.
La rutina consiste en dejar correr un poco de agua por el grupo antes de extraer — el purgado de enfriamiento — hasta que la temperatura sea la correcta. Quien tiene una de estas máquinas aprende su purgado por tacto y por sonido.
Funciona bien y es una rutina, lo que significa que se puede hacer mal cuando uno está medio dormido o cuando otra persona usa la máquina.
Frente a la doble caldera
Una doble caldera controla la temperatura de extracción y la de vapor de forma independiente, normalmente con un PID, y no necesita purgado. Cuesta más y tarda más en calentar.
A quién le encaja
A quien prepara varias bebidas con leche al día y quiere prestaciones de gama alta sin pagar una doble caldera, y no le importa aprenderse una rutina.
Última revisión: 9 de agosto de 2026