Benguet, en las montañas de la Cordillera al norte de Luzón, es el centro de la producción de arábica de Filipinas.
El sector perdido
Filipinas fue uno de los mayores exportadores de café del mundo en el siglo XIX —durante un tiempo, el cuarto— hasta que la roya llegó en la década de 1880 y destruyó casi toda la cosecha.
El sector nunca se recuperó del todo, y hoy el país es importador neto.
El perfil
Dulce y floral, con cuerpo medio y acidez moderada: jazmín, cítricos y azúcar moreno en los mejores lotes lavados.
El resurgimiento
Desde hace dos décadas hay replantaciones orientadas al café de especialidad, con apoyo de cooperativas y de oenegés. La calidad ha subido y los volúmenes siguen siendo mínimos.
El kapeng barako
La otra identidad cafetera de Filipinas: la Liberica, una tercera especie junto al arábica y el robusta, cultivada en Batangas y Cavite. Tiene un grano grande, un carácter ahumado y amaderado muy particular, y un público local entregado.
La Liberica es realmente rara a escala mundial, y por eso merece la pena probarla si se la encuentra.
Disponibilidad
Casi todo se queda en el mercado interno. Los lotes filipinos llegan a las tiendas de especialidad europeas de forma ocasional y en cantidades mínimas.
Cómo prepararlo
Filtro con tueste medio-claro para el arábica de Benguet. A la Liberica conviene acercarse con una cafetera de inmersión y sin esperar nada que le resulte familiar.