La fermentación en seco fermenta el café despulpado sin añadir agua al tanque: el grano reposa en su propio mucílago.
Frente a la fermentación en húmedo
La fermentación en húmedo sumerge el café, lo que modera la temperatura y diluye los productos de la fermentación.
La fermentación en seco lo concentra todo. La actividad microbiana es más intensa, la temperatura sube más rápido y la aportación de sabor es mayor.
El resultado
Más fruta y más complejidad que en un lavado fermentado en húmedo, y aun así más limpio que un natural.
El riesgo
Menos margen. Sin agua que amortigüe, un tanque sin vigilancia puede recalentarse y sobrefermentar deprisa, y dar un café ácido y avinagrado.
Los productores que la trabajan bien vigilan la temperatura de cerca y paran según la medición, no según el reloj.
Dónde se usa
En Kenia por tradición, y cada vez más entre productores centrados en la calidad que experimentan con la fermentación como variable de sabor.
Cómo prepararlo
Filtro, tueste claro, una cafetera limpia.