Castillo fue lanzada en 2005 por Cenicafé, el centro de investigación cafetero de Colombia, y hoy cubre una parte importante de las plantaciones del país.
Por qué existe
La roya del cafeto arrasó las fincas colombianas en los años 2000 y 2010. Caturra, la variedad dominante, es muy sensible. Castillo es resistente, productiva y está adaptada a las condiciones colombianas.
Sin ella, buena parte de la caficultura colombiana no habría sobrevivido.
El linaje
Desciende del híbrido de Timor — un cruce natural entre arábica y robusta hallado en Timor en los años veinte —, de donde viene la resistencia a la roya. Se retrocruzó con Caturra durante varias generaciones.
Esa ascendencia robusta es la raíz de la acusación sobre su calidad.
La polémica
Se dijo por todas partes que Castillo cataba peor que Caturra, y compradores y tostadores repitieron el argumento durante años.
Los estudios de cata a ciegas — incluidos trabajos de World Coffee Research y de instituciones colombianas — no lo han respaldado, en general. Un Castillo bien cultivado puntúa de forma comparable a un Caturra de la misma finca.
Hoy el consenso es que las condiciones de cultivo y el procesado pesan mucho más, y que la variedad es un factor menor de lo que daba a entender aquella discusión.
Cómo prepararla
Filtro o espresso, tueste medio. Dulce y equilibrada; un café sencillo de ajustar.